Que sí, que soy lo más informal que os habéis echado a la cara pero yo lo avisé. Aunque esta vez mi abandono no es culpa mía, sino de la universidad. Ese sitio maligno donde damos asignaturas bonitas, inútiles o las dos cosas.

La época de exámenes se cierne sobre nosotros cual ave de rapiña y solo nos queda encerrarnos en casa para estudiar como locos.
Y esta época de exámenes me ha dado que pensar. Y mis reflexiones me han llevado a los siguientes: soy el bicho raro de la carrera

Y no lo digo sintiéndome una modernita gafapasta, no. Lo digo con conocimiento de causa. El tema es el siguiente: en mi carrera todos se matan vivos por coger cámaras, grabar cortos, fotografiar todo lo fotografiable… y luego estoy yo, que soy feliz estando delante de la cámara y no detrás (ya sea de video o de fotos). Desean tener cámaras con nombres raros y objetivos con muchos ceros en su precio. Yo soy feliz con mi lomolito “desechable” con flash azul.

Y este pensamiento se refuerza cuando disfruto estudiando Relaciones Públicas y los demás me miran con cara de “a ti qué te pasa”. Pero bueno. Por lo menos se me van aclarando las ideas sobre qué haré en el futuro y eso me hace sentirme feliz.

Y expuesta esta reflexión, me vuelvo con Ivy Ledbetter Lee y George Creel.

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