El verano es implacable y sigue su curso con total rapidez. Estamos ya a 25 de julio (a un mes de que Alba emigre a Groningen para estar más cerca de los porros). Un 25 de julio en el que no está pasando absolutamente nada. Pero no puedo quejarme, pues he estado junto a mi marido 10 días ❤ (ayer retornó a su tierra)

Puede decirse que he aprovechado más esos 10 días que el mes que llevo de vacaciones. Hemos terminado el Silent Hill: Shattered Memories (y estoy a punto de acabar el Resident Evil 4); hemos visto Rec 2, Little Shop of Horrors, Hobo with a shotgun y Los caballeros de la mesa cuadrada. Hemos ido a la playa y a la piscina. Hemos comido taconacho hasta reventar del gusto y hemos ido de compras.
Pero quizás lo más importante es que hemos ido al concierto de Duo Kie. ¡Y no solo eso!

Pude hacerme una foto con Locus ♥

Duo Kie ha terminado de conquistarme en el concierto. Qué directo. Ha sido uno de los conciertos más divertido que he visto. Derrochan complicidad (y sexybilitud) por los poros. Es inevitable reirse con sus conversaciones subrealistas sobre en escenario y saltar como si no hubiese un mañana con sus canciones.
Ojalá vuelvan a Málaga. Han ganado una seguidora incondicional (que se compró una camiseta y tiene un autógrafo de ambos)
Y a resaltar queda la rave que ponía el punto y final al concierto. Botellas de agua sobre nosotros, saltos al público y saltos. Muchos saltos. Y la mano de mi novio apretando fuerte la mia, emocionado ante su primer concierto. El más bestial de su vida.

Y para el que quiera ver el final del concierto…

Qué grandes, joder.

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