Tal y como viniste, de esa forma tan sorpresiva que me hizo llorar, te has ido. Te vuelves a Holanda, vuelves al frío, a la bici y a los pastelitos demasiado ricos para ser verdad. Vuelves a tu vida independiente tan alejada de la ropa veraniega, de hacer cosas diferentes y de lavabos demasiado altos.

Te vas y yo tengo esa sensación tan horrible de no haberte dicho todo lo contenta que me puse cuando te vi, de no haberte dicho todo lo que te he echado de menos (y lo que te voy a echar de menos a partir de hoy).

Después de estar juntas desde los 14 años, nos hemos separado en esta época de nuestra vida. Cada una quiere tirar por un camino algo opuesto al de la otra. Tú con tu vida holandesa, yo con mi vida malagueña. Y, como nunca he dejado de pensar, nos seguiremos queriendo.

Que te vaya bien, Miss Carrusel.

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