Este jueves fui a ver Los Miserables. No había leído nada de la obra original, no había visto ninguna adaptación y sabía a grandes rasgos de qué iba.

Me senté dispuesta a disfrutar de tres horas de canciones y Hugh Jackman. Y lo único que puedo decir es:

¡Me ha encantado!

Y hay que añadir que quise salir de la película con ganas de levantar barricadas por los pasillos del piso y cantar a gritos.

¿Por qué mi vida no puede ser un musical?

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