Hoy he tenido mi primer día en el módulo de Realización de proyectos Audiovisuales y Espectáculos. Ha sido todo muy raro porque llevo 4 años sin pisar un instituto y la vuelta al cole ha sido, cuanto menos, un culo de mono.

Lo primero que ha sido un sucio culo de mandril es el hecho de tener que levantarme a las 7:00 de la mañana. Que yo pensaba que a esa hora los monstruos de los cuentos todavía están ahí, en las sombras, dispuestos a morderte los pies. Pero no, a esa hora los trabajadores salen a ganarse el pan y las muchachas se levantan para ir a su módulo.

Despues he disfrutado de una bella media hora conduciendo camino a Marbella para ir al instituto. Una bella media hora en una carretera plagada de curvas y controles de velocidad, sin poder superar los 80km/h y viendo como se hace de día a mis espaldas. Marbella, para quien quiera saber mi opinión, es un sitio FEO. Que sí, que será una zona turística, que da mucho dinero y será única. Es lo que espero, que sea única y nada se le asemeje lo más mínimo, empezando, claro está, por ese horror de autovía.

Las clases han sido interesantes y he podido sentirme lista porque hemos visto cosas que hemos dado en la carrera. Y la gente parece simpática.

El problema es volver al instituto. El instituto es un lugar al que llegas a acostumbrarte y llega a gustarte. En especial cuando eres mayor, puedes salir fuera, los profesores te conocen y hablas con ellos como si fueses una persona y no un energúmeno. Pero llega un momento en el que se acaba bachillerato y vas a la Universidad. Estás asustado y temes que todo vaya mal. Pero si todo va bien acabas encajando, haces amigos y la cafetería se convierte en tu remanso de paz. Eres feliz y ese miedo queda enterrado para no recordarlo jamás.

Lo más terrorífico de todo no es el paso del instituto a la universidad… es volver al instituto después de estar en la universidad.

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