Quiero dejar claro que por ahí abajo voy a soltar spoilers si llega el momento. Si queréis descubrirlo todo vosotros solitos, ignorad esta entrada y todo lo que ello conlleva. Gracias.

Ya he terminado Assassin’s Creed IV y he tardado dos días en procesar todo lo que he visto y en poder decidir si me ha gustado o no me ha gustado.

En este juego se narran las aventuras de Edward Kenway, un hombre de origen humilde que llega a ser el pirata más temido de los mares del sur. El desarrollo del juego sigue siendo muy parecido a los anteriores: empiezas algo desprovisto de armas y poco a poco vas mejorando tu equipo y el personaje madura. Sin embargo (repito: a partir de aqui probablemente suelte spoilers porque sí. Así que si quieres descubrirlo todo por ti mismo, ignorame mucho) se diferencia de los personajes anteriores principalmente porque no perteneces a ningún bando hasta que el juego está terminando prácticamente. Exploras el lado de los templarios y el de los asesinos pero… a Edward le sudan los huevecillos todo. Él tiene muy claro su objetivo desde el principio: quiero vivir sin ser siervo de nadie. Quiero riqueza y darme la vida padre, a poder ser con mi mujer aunque me haya abandonado y me guarde un poco de rencor porque me he ido en barca en lugar de quedarme con ella.

Y para conseguir este objetivo le da igual a quien tenga que usar y a cuántos tenga que herir por el camino. De hecho, Edward comienza siendo lo más egoista del mundo. Poco a poco, MUY poco a poco el personaje va evolucionando hasta que llega a entender  y a ver todo lo que ha dañado en su camino. Y entonces comienza su búsqueda de redención y comienza a simpatizar con los asesinos.

Los personajes secundarios me han parecido de lo más interesante. Tanto que acabas enfadado de que no profundicen más en ellos. Es un sentimiento muy extraño, como si fuesen una puerta entornada. El problema es que al final la puerta se cierra de golpe y te quedas con una cara de pena inmensa. Sin embargo, creo que esto se justifica en la evolución de Edward. Todos los personajes que le rodean (especialmente sus amigos) están ligados plenamente a su evolución. No es hasta la muerte del último de ellos hasta que Edward no se da cuenta, por fin, de que se ha quedado solo y todo lo que ha pasado ha sido a razón de su egoismo. He aquí, como ya he dicho arriba, la búsqueda de redención.

A destacar las partes que jugamos fuera del Animus. Todo jugado en primera persona, desempeñamos el papel de un trabajador de Abstergo que no está al tanto de que sus jefes son un poquito templarios. Con la ayuda del informático de la empresa, hackeamos los distintos ordenadores para extraer información que le damos a unos infiltrados Rebecca y Shaun. Ni que decir que Ubisoft ha decidido ser más guay que nadie y revelar (de forma encubierta, claro está) sus próximos planes. De esta forma encontramos información relevante sobre su próximo lanzamiento, Watch Dogs. Incluso dejan caer las posibles localizaciones del próximo Assassin’s Creed.

Para resumir: es un juego muy bueno a pesar de que no tenga la madurez que sí podemos encontrar en otros títulos de la saga. Las innovaciones en cuanto al entorno (en especial todo lo que conlleva moverte en el barco) lo hacen muy atractivo. Además, el mapa es ENORME, lo que asegura muchísimas horas para hacerlo todo al 100%. En cuanto al final, no es un juego que termine con la sensación que me dejaron los anteriores. No te deja con el pensamiento de “joder, necesito el siguiente YA. Menudo cliffhanger más cabrón”. De hecho, la sensación que me dejó al final fue muy nostálgica. Desmond ya no está, parece que todo ya ha quedado cerrado. ¿Qué nos depararán el futuro?

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