¿Por qué te la has llevado? ¿No ves que era una niña frágil? Que ni se intuía la figura de su cuerpo delgado debajo de la sábana. Pesaba poquito, era como intentar atrapar agua con las manos. Fina como un junco.

Se ha ido. Y no nos la vas a devolver.

Te preparas para la primera muerte de tu familia cuando no la has vivido. Y siempre rezas por tus abuelos, los más vulnerables. 28 años no es una edad para estar rodeada de madera. Deberías estar disfrutando, corriendo, disfrutando de la juventud que no tenían que quitarte.

No tenías que ser la primera, Cristina. Tú no. Tú tenías que vivir y demostrarnos a todos que se puede vivir y superar a la enfermedad. ¿Qué nos queda ahora que te has ido?

Porque sí, vamos a seguir viviendo. Pero jamás será lo mismo.

Te quiero, canija. Y te voy a recordar siempre.

Siempre sonriendo y con una respuesta amable, no como te vi ayer bajo esa sábana.

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